Falsos Mitos Paelleros (2): El ayudante

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Seguimos con nuestra serie desmitificadora del universo paellero. Esas falsas creencias que muchas veces confunden y añaden ruido al ya de por sí complejo entorno arrocero.    

Mito 3: “Para hacer una buena paella hace falta siempre un buen ayudante al lado” ¡FALSO!

El ayudante o colaborador para cocinar una Paella, en familia o entre amigos, es con toda seguridad el mito más falso que existe en el universo paelleril. No hay ningún nacido de mujer en la Comunidad Valenciana ni en el resto del planeta que realmente sea un servil operador en el proceso de elaboración. Todos afirman ser maestros. Pero si uno da un paso al frente y cocina, lo único que hará el otro, el que adopta el rol de falso ayudante,  será incordiar todo lo que pueda al que prepara la Paella, es genético, inevitable.

¿Por qué ocurre esto? Es simple, todos los valencianos han desarrollado una habilidad especial, que se torna en maestría con la práctica y el paso de los años aunque no se tenga ni idea ni de cocinar un arroz a la cubana. El ‘Factor RH Terreta’ te transforma en el mejor colaborador y experto en arroces. Por ello es imposible que dos personas de la misma generación acometan dicha empresa, uno como chef y otro como pinche. Ante la Paella solo cabe la postura de macho alfa, en Valencia, y Capità Moro en Alicante, y hay que demostrarlo de forma fehaciente, con actitud y seguridad en uno mismo (las mujeres no necesitan actitud, su autoridad está fuera de dudas y ningún ayudante osa a cuestionar nada de la ‘Santa Paella de tu Madre’)

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Es un hecho constatado que siempre hay mucha gente alrededor de la Paella, personas que simulan tener un cometido o formar parte del boato. ¿Quiénes son estas personas?

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  • El mirón: Es aquel que se acerca para observar, asintiendo con la cabeza en numerosas ocasiones, y como mucho afirmando: “Jo, menuda calor hace! Tiene muy buena pinta…” Acto seguido se gira en redondo y se va.
  • El amigo verdadero: El que se aproxima al paellero con alegría desbordante y una cerveza en la mano bien fría al grito de…: “A mi colega que no le falte de nada!”
  • La señora seria: Suele ser la mujer del cocinero, que intenta aparentar tranquilidad y sosiego pero la procesión va por dentro y susurra a su amiga… “Lo está dejando todo hecho una pena, nos va a tocar arreglar el arroz, otra vez.
  • El pringao: Es aquel encargado de las tareas ingratas como pelar cebolla para la ensalada, ir a por butano o leña, mantener el fuego, ir al supermercado a por las faltas, o abrir la puerta a los invitados que van llegando.
  • El enterao: Alguien que normalmente tiene poca o ninguna relación con el cocinero (como mucho será el cuñado, que para el caso es lo mismo) pero se tomará las licencias necesarias como para cuestionar y rajar del cocinero

Este último especimen es el más peligroso de todos, pues puede alterar de forma definitiva el resultado final de la paella. Y aunque le hayas hecho caso, la culpa SIEMPRE será tuya. Entre las sentencias o cuestiones más frecuentes que acostumbra a plantear este falso ayudante están:

  • “Para mí lo más importante es el sofrito…” (dicho justo cuando el sofrito ya está hecho, claro, y cuando él desde luego no ha hecho una Paella en su vida)
  • “Ya sabes, el agua que llegue hasta los clavos…” (justo en el momento en el que no puedes corregir de agua)
  • “¿Que cómo está de sal? Para mi, sosa, yo le pondría un puñadito más (y cuando la corriges un poco) “uy.. te has pasado, va a salir sentideta” (salada en el argot valenciano paellero)
  • “Alaaa… te has pasado de arroz, va a quedar empastrada…” (justo en el momento en el que has decidido dejar el arroz que se cocine solo)

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Pero si estas frases han generado tensión, el ambiente se torna insostenible en los minutos finales de la Paella, cuando ya no hay remedio para reconducir la situación y el falso ayudante… siembra la duda, o mucho peor, provoca el pánico diciendo cosas como:

  • ¡Huele a quemado!
  • ¡Sácala ya del fuego!
  • ¡Tápala con papel de periódico y salpícala con agua!
  • Déjala que repose*

(*) Reposar la Paella: Lapsus indefinido de tiempo donde el cocinero se encomienda a Dios y todos los santos, para que aquello cambie de aspecto.

Por todas estas cosas, créannos, frente a una Paella estás solo ante el peligro. Es un plato para valientes. Si por un casual te topas con alguno de estos personajes, este es nuestro mejor consejo.

¿Quieres mostrarle al ayudante, a tu cuñado o a cualquier hijo de vecino tu creación paellera? Participa de Wikipaella subiendo tu receta aquí . Entre todos estamos definiendo las auténticas paellas de la Comunidad Valenciana.

Equipo @wikipaella


14 Comments

  • Responder Valentín Moure |

    Yo tengo varios trucos o frases para alejar o callar a los moscones:
    -Ahora no me entretengas que encender el fuego bien es primordial
    -No me digas nada que tengo que nivelar bien la paella
    -No me distraigas que se me puede quemar el azafrán
    -No hables que estoy midiendo el caldo
    – Déjame que estoy distribuyendo bien el arroz
    -Necesito “escuchar” la paella para saber que no se quema
    A pesar de todo, alguna vez me han entrado ganas de colgar un cartel que diga:
    Zona restringida al cocinero

  • Responder Michelle |

    Jajaja me parto! Cuanto me he reído, es que tenéis mas razón que un santo! Ahora bien, la próxima vez que me encuentre ante un cocinero y su paella no sabré so ponerme de perfil o de frente por miedo a hacer o decir algo que encaje en ese perfil de toca collons!!!
    Un saludo

  • Responder ALBERTO CASTRO |

    No soy de Valencia, soy de Argentina, pero aquí como en Valencia es lo mismo. De lo descriton no existe nada mas cercano a la realidad. Para eso normalmente les digo, “si no tienes nada que hacer, no vengas a hacerlo aquí”. Normalmente se van solos y quedan solo los que tiran buena onda, hablan de cualquier cosa menos de como va la paella. Un gran saludo.

  • Responder Jano |

    Valentín, los mirones están hecho a prueba de excusas. Lo que hay que hacer es mantenerlos entretenidos con faenas de vital importancia.

    -Mante, duste unas ramitas de taronjer que se me pierden los matices.
    -Perla, vesten a per romero salvaje ( Aunque luego aguantarás el rollo durante la comida de cómo salvó la paella)
    -Nano, agarrate la garrafa de laigua y dustela plena.
    -La mare que va, me s’ha oblidat socarrat, agarraten el cotxe i a vore si tenen en la gasolinera ( Esta es para valientes, porque se rifa una colleja si no cuela)

  • Responder Juan Ferrer Espinosa |

    Llevo más de diez años haciendo la paella con Rebeca García, ella de pinche y fogonera y yo de maestro paellero y nunca ha habido ningún problema. Respeto total al rol del otro.
    Por otra parte si algún “amigo verdadero” se le ocurre arrimarse a mí con una cerveza, ese si que corre peligro de muerte o de caer en el sofrito. no conozco bebida más vulgar y repelente y menos propia de un maestro paellero que una odiosa cerveza.
    Por favor: Champagne, Canarí o cazalla, pero nunca Cerveza. ;-)

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